Los cerca de 230 empleados de Edesa en Basauri dejaron ayer el encierro que iniciaron el 4 de noviembre para reivindicar que su planta era viable y exigir que no fuera arrastrada por la crisis de su matriz, Fagor Electrodomésticos. Durante casi cinco meses se han turnado para permanecer 24 horas al día en las instalaciones, en lo que ha sido un carrusel de emociones compartidas, hasta constatar que no pueden salvar la empresa. Trabajadores de Edesa, concentrados frente a la sede del Parlamento Vasco Apenas dos días después de iniciar el encierro, los trabajadores estallaron en gritos de júbilo cuando el diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao, les anunció personalmente que Edesa se libraría del preconcurso de acreedores gracias a un aval de la Diputación de tres millones. Sus esperanzas se desplomaron al día siguiente cuando el director general de Fagor Electrodomésticos, Sergio Treviño, les comunicó que la fábrica no era viable y no bastarían los tres ...
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